Es la primera vez que publico la foto de una amiga... Esta es mi amiga Irina Kitaeva, de San Petersburgo, conocida por la mayoría de las Maris este verano pasado. Ha trabajado como guía (de forma ocasional) en el Hermitage, guía turística de la ciudad y es profesora de inglés. Trabajaba en un instituto y, además, da clases a particulares y empresas. Hace unas semanas dejó el instituto para dedicarse más a las clases particulares (mucho más rentables) y parecía bastante contenta con su decisión. Tiene un marido encantador y dos niñas. La conozco a través de una amiga común, que se las apañó para que pasáramos unos días en San Petersburgo con un presupuesto mínimo. Irina nos alojó en su casa, éramos tres las invitadas y ella y su marido durmieron esos días con sus niñas en literas mientras nosotras ocupábamos su salón. Desde entonces, siempre que visito San Petersburgo quedamos y nos vemos. Irina cocina muy bien y le encanta agasajar a sus invitados y, como buena rusa, les obliga a brindar antes de beber (y a beber hasta terminar el vaso, la copa y la botella). Esa es la costumbre y, como yo no estoy acostumbrada, suelo acabar algo perjudicada y riéndome de todo. Su marido dice que se habría casado con ella sólo por el borsch que prepara y le doy la razón, aunque sus blinis también son muy cotizados. Es la anfitriona perfecta, no sólo en su casa, sino también en su ciudad. Siempre busca tiempo para enseñarte algún palacete, contarte alguna historia de los zares, prepararte alguna excursión.Hace algo más de tres semanas que Irina ha desaparecido. Fue a dar su clase de inglés por la mañana, volvió a casa, fue a dar su clase de la tarde y nunca llegó. La policía no parece tener ninguna pista fiable. Su familia está desesperada. Yo no sé de qué otra forma puedo ayudarles, de momento se me ha ocurrido difundir su imagen, por si hubiera suerte. Si no es mucha molestia, me gustaría que me ayudárais copiando esta foto y enviándola a todos vuestros contactos. Me niego a pensar que aquella mañana en Petergof fuera la última vez que nos veíamos. Gracias a todos.
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miércoles, diciembre 26, 2007
Irina
Es la primera vez que publico la foto de una amiga... Esta es mi amiga Irina Kitaeva, de San Petersburgo, conocida por la mayoría de las Maris este verano pasado. Ha trabajado como guía (de forma ocasional) en el Hermitage, guía turística de la ciudad y es profesora de inglés. Trabajaba en un instituto y, además, da clases a particulares y empresas. Hace unas semanas dejó el instituto para dedicarse más a las clases particulares (mucho más rentables) y parecía bastante contenta con su decisión. Tiene un marido encantador y dos niñas. La conozco a través de una amiga común, que se las apañó para que pasáramos unos días en San Petersburgo con un presupuesto mínimo. Irina nos alojó en su casa, éramos tres las invitadas y ella y su marido durmieron esos días con sus niñas en literas mientras nosotras ocupábamos su salón. Desde entonces, siempre que visito San Petersburgo quedamos y nos vemos. Irina cocina muy bien y le encanta agasajar a sus invitados y, como buena rusa, les obliga a brindar antes de beber (y a beber hasta terminar el vaso, la copa y la botella). Esa es la costumbre y, como yo no estoy acostumbrada, suelo acabar algo perjudicada y riéndome de todo. Su marido dice que se habría casado con ella sólo por el borsch que prepara y le doy la razón, aunque sus blinis también son muy cotizados. Es la anfitriona perfecta, no sólo en su casa, sino también en su ciudad. Siempre busca tiempo para enseñarte algún palacete, contarte alguna historia de los zares, prepararte alguna excursión.Hace algo más de tres semanas que Irina ha desaparecido. Fue a dar su clase de inglés por la mañana, volvió a casa, fue a dar su clase de la tarde y nunca llegó. La policía no parece tener ninguna pista fiable. Su familia está desesperada. Yo no sé de qué otra forma puedo ayudarles, de momento se me ha ocurrido difundir su imagen, por si hubiera suerte. Si no es mucha molestia, me gustaría que me ayudárais copiando esta foto y enviándola a todos vuestros contactos. Me niego a pensar que aquella mañana en Petergof fuera la última vez que nos veíamos. Gracias a todos.
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martes, julio 31, 2007
Gemidos en la ciudad
A casa de Valia acaban de llegar Uma, Garra, la tata, la niña del helado y servidora. Mientras pasamos por turno al aseo y abrimos las maletas para dar con los regalos que traemos se escucha un lamento hondo y extraño. Se entrecorta a ratos y descansa durante un par de minutos. Luego sigue, se convierte en una especie de jadeo extraño y vuelve el quejido largo. Nos miramos las unas a las otras. ¿Qué es eso? Yo lanzo una teoría: será una mujer follando. ¿A estas horas?, pregunta extrañada alguna de nosotras. Aquí cualquier hora es buena. El escándalo es notable. La voz es de mujer madura, a veces parece de hombre. Las pausas entre cada serie de gritos son muy cortas. Si se trata de sexo yo quiero conocer a ese hombre!
Ante la continuidad agotadora de los gritos nos preguntamos qué abuela es capaz de resistir eso. Uma cree que es alguien quejándose, pero no se escuchan gritos de socorro. Es extraño, los lamentos son monótonos, como sin muchas ganas.
Por la noche nos encontramos con Sveta, la hermana de Valia. Le cuento el episodio de la mañana y nos revela el misterio: se trata de una abuela senil. A la señora le da por gritar a cualquier hora del día. No la aceptan en el hospital y está en casa con su hija. Sveta se asustó mucho cuando la oyó por primera vez, fue por la noche y no la dejó pegar ojo.
Ésta ha sido nuestra banda sonora hogareña durante 5 días.
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